Gregorio Peces Barba del Brío, padre del infumable ex-rector de la universidad Carlos III, trabajó en la construcción del Valle de los Caídos durante tan sólo 4 meses.
D. Gregorio padre intervinó en 1980 en el programa de RTVE, “La Clave”, con el Valle de los Caídos como único tema de debate ese día . En este debate el Sr. Peces Barba hizo alusión al concepto de “Reconciliación” en el Valle. Curioso contraste entre los socialistas de 1980 y los de 2011, pero sobre todo curioso contraste entre padre e hijo.
Por Guripa - dic 10, 2011 | Responder
Cierto. Curioso contraste, pero muy frecuente. Los buscavidas de la política, los trileros de las ideas y los mentirosos profesionales, están en no poco número en el PSOE. Otros partidos no son ajenos a esta circunstancia, pero el PSOE pasa por ser el arquetipo de pandilla de embusteros mayor del reino.
Todos hemos visto en Internet imágenes y leído reseñas del pasado de algunos de los actuales jerifaltes sociatas. Por ejemplo a Polanco vestido de falangista en un campamento juvenil, a Felipe González con el brazo en alto y la camisa azul remangada cantando, probablemente, el Cara al Sol. También es conocida la militancia falangista del padre de Bono, o la del padre de la anterior vicepresidenta del gobierno, de la Vega, al cual condecoró por méritos en el trabajo el entonces ministro del ramo, y uno de los más falangistas, Enrique Girón de Velasco. El mismo Rubalcaba, hijo de un piloto nacional que participó en bombardeos contra los frentepopulistas. Mari Menéndez tiene por ahí fotos vestida de falangista en el Congreso de los Diputados sujetando una bandera con el Águila de San Juan. Manuel Chaves, hijo de un alto mando del ejército de Franco. Podríamos encontrar, si buscamos, muchos más casos de travestismo o falsificación del pasado, pero ya no merece la pena. La historia reciente ha acabado por poner, de nuevo, a toda esta gentuza a la altura del barro, que es donde mejor están.
Por Hermenegildo - dic 10, 2011 | Responder
Yo tampoco lo encuentro tan extraño. Los vencidos en la Guerra volvieron a la España de la Transición como mendigando un sitio en política. Para ellos resultaba increíble que, tras cuarenta años de exilio, se les volviese a abrir las puertas de la política en España. Además, por entonces existía aún una masa social franquista considerable, a la que no convenía provocar, como tampoco a las Fuerzas Armadas, entonces plagado de generales que habían ganado la Guerra