Porque de nuevo el tema se ha puesto de triste actualidad, después de las preguntas que el diputado por el PSOE, Ramón Jáuregui Atondo, ha registrado en el Congreso de los Diputados, dirigidas a la Ministra de la Presidencia Sáenz de Santamaría, con el Valle de los Caídos  de nuevo como objetivo, queremos recordar una noticia que ya publicó esta Asociación Para la Defensa del Valle de los Caídos en septiembre de 2011.

Se trata de una clara declaración del gobierno de la Nación con ocasión del 50 aniversario del comienzo de la Guerra Civil Española. Esta declaración data del 18 de julio de 1986. Recordemos que en esa fecha gobernaba el PSOE de Felipe González…

 

…en 1986 se cumplían 50 años del comienzo de la guerra civil. El 19 de julio de ese mismo año, el gobierno socialista de Felipe González realizó una declaración escrita sobre la efeméride. Llama poderosamente la atención el contraste de pensamiento entre este gobierno socialista de 1986 y el que estamos sufriendo desde 2004. Saquen Uds. sus propias conclusiones.

DECLARACION DEL GOBIERNO DE LA NACIÓN CON OCASION DEL 50 ANIVERSARIO DEL COMIENZO DE LA GUERRA CIVIL . 18 DE JULIO DE 1986

El gobierno quiere recordar que hoy se cumplen 50 años de un acontecimiento trágicamente decisivo en la historia española: el comienzo de la guerra civil, un guerra que conmocionó la conciencia de sus contemporáneos y aún de las generaciones posteriores , y que desembocó en una dictadura que dirigió la vida del país por espacio de casi cuatro décadas.

Una declaración gubernamental no es el lugar para analizar las causas de un acontecimiento de la magnitud de la guerra civil, ni para valorar las consecuencias que de ella se derivaron. El gobierno quiere, sin embargo, llevar al ánimo de todos una doble convicción. Primero, que por su carácter fratricida, una guerra civil no es un acontecimiento a conmemorar , por más que para quienes la vivieron y sufrieron constituyera un episodio determinante en su propia trayectoria biográfica. Segundo, que la guerra civil española es definitivamente historia , parte de la memoria de los españoles y de su experiencia colectiva . Pero no tiene ya – ni debe tenerla- presencia viva en la realidad de un país cuya conciencia moral última se basa en los principios de la libertad y la tolerancia.

 

Un Gobierno democrático no puede menos que felicitarse porque España haya recobrado, con los años, las libertades que quedaron bruscamente interrumpidas en 1936. Al hacerlo quiere honrar y enaltecer la memoria de los que, en todo tiempo, contribuyeron con su esfuerzo, y muchos de ellos con su vida, a la defensa de la libertad y la democracia en España.

Pero un Gobierno ecuánime no puede renunciar a la historia de su pueblo, aunque no le guste, ni mucho menos asumirla de manera mezquina y rencorosa. Este Gobierno , por tanto, recuerda asimismo, con respeto a quienes, desde posiciones distintas a las de la España democrática, lucharon por una sociedad diferente a la que también muchos sacrificaron su propia existencia .

El Gobierna expresa su convicción de que España ha demostrado reiteradamente su voluntad de olvidar la heridas abiertas en el cuerpo nacional por la guerra civil , su voluntad de vivir en un orden político basado en la tolerancia y la convivencia, en el que la memoria de la guerra sea , en todo caso, un estimulo a la Paz y el entendimiento entre todos los españoles.

Para que nunca más, por ninguna razón, por ninguna causa vuelva el espectro de la guerra civil y el odio a recorrer nuestro país, a ensombrecer nuestra conciencia y a destruir nuestra libertad.

Por todo ello el Gobierno expresa también su deseo de que el 50 aniversario de la guerra civil selle definitivamente la reconciliación de los españoles y su integración irreversible y permanente en el proyecto esperanzado que se inició a raíz del establecimiento de la democracia en la Monarquía encabezada por el Rey Don Juan Carlos , proyecto que fue recogido en la Constitución de 1978 y fue refrendado por el pueblo español para el que consagra definitivamente la Paz.

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10 commentarios

MARINA · 3 noviembre, 2013 a las 1:31

La verdad es que después de lo anteriormente leído,poco más se puede comentar o decir está tan claro,como lo es un diario de sesiones.Sr. Manuel Sánchez y Ricardo:al 1º,ya no puede mantener sus declaraciones,de odio de la asociación,si se ha molestado en leer las declaraciones de Pablo Iglesias,no puede negar sus intenciones,y quien destilaba odio.los 100 años de honradez,son puras palabras.Haber si de una vez se les cae la venda de los ojos,simplemente dejen de engañarse

    linares · 3 noviembre, 2013 a las 6:59

    Normas elementales de publicación

    Los que publicamos en esta web nuestras noticias y nuestros comentarios en torno al Valle de los Caídos hablamos de un monumento cultural creado en otros tiempos y por otras personas para recordar a quienes perdieron la vida en un fratricida enfrentamiento entre españoles, para que las diferencias que siempre podrá haber entre nosotros nunca más lleven a choques violentos.

    Pueden ser muy diversos los motivos familiares, religiosos, históricos, artísticos y de otras preferencias, por los que personas también muy diferentes nos interesamos por este monumento. Es más: parece claro que el propio Valle de los Caídos pretende esta diversidad, ya que está dedicado a todos los españoles, los de todas las tierras, todas las ideologías y todos los tiempos. Patrimonio de España. Y de ahí, si se quiere, del mundo entero. Si el monumento es patrimonio de y para nadie en particular es preciso que con el mismo respeto que tributamos al propio Valle de los Caídos y a sus intenciones tengamos también entre nosotros el más exquisito respeto a cada uno de los que nos reunimos en torno a él.

    Por supuesto esta página de opiniones y noticias de la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos nunca será plataforma para los que atacan el Valle y lo que él representa. Y tampoco para quienes desearían que fuera otra cosa -los cuales por supuesto son para nosotros muy libres de promover en otro sitio y con otras ideas un nuevo monumento que responda a sus deseos-. Pero con esta limitación que creemos que es muy lógica y legítima pretendemos dar cabida a todas las opiniones que se quieran plantear, con tal de que mantengan el máximo respeto a los demás y se expresen en un lenguaje de personas educadas y con la consiguiente actitud moderada y civilizada.

    Siempre se ha tratado de conseguir algo así, pero demasiado pocas veces se ha logrado, lo que lamentamos de veras. Pero precisamente por ello estamos decididos a que de ahora en adelante todas las opiniones se planteen en tono adecuado. Y si algún comentarista no acierta en un primer intento a emplear el lenguaje adecuado, se le ofrecerá durante alguna etapa inicial una segunda oportunidad para dar con las palabras y el estilo que queremos, antes de renunciar a publicar su comentario, por mucho que nos pese. Resumiendo, y sin pretender agotar la lista, el tono de los comentarios será moderado: Sin descalificaciones o faltas de respeto a las personas, entidades o ideas, sin críticas no constructivas, sin insultos ni alusiones, sin amenazas, sin groserías, sin insidias o insinuaciones, sin calificativos denigrantes, sin gritos ni consignas con signo de admiración o escritura en mayúscula… Sin expresiones semejantes. Tiene que ser posible lograrlo.

    ASOCIACIÓN PARA LA DEFENSA DEL VALLE DE LOS CAÍDOS.

Hermenegildo · 1 junio, 2013 a las 10:24

El comunicado del Gobierno de Felipe González comparte algunas tesis básicas con el PSOE actual. Considera que la II República fue un régimen de libertades que quedaron truncadas por un golpe de estado: «Un Gobierno democrático no puede menos que felicitarse porque España haya recobrado, con los años, las libertades que quedaron bruscamente interrumpidas en 1936».

Ovidio · 30 mayo, 2013 a las 10:17

Soberbios Guripa y Ricardo, buenísimos e inapelables vuestros comentarios. Lo infumables, es que se esté debatiendo en el Congreso sobre si ampliar una Ley que no merece ni un solo segundo del tiempo de esa cámara, lo razonable es que en el minuto uno de esta legislatura hubiese sido derogada. Esta tropa de vagos, debería estar debatiendo sobre como sacarnos de esta pesadilla en la que nos han metido y dejarse de seguir combatiendo en una guerra que terminó hace 75 años; y por cierto, la perdieron ellos.
La Historia es como la geologia, por mucho que nos la inventemos, al final excavando aparecen los estratos inapelables que nos confiesan la verdad de su existencia.

Guripa · 30 mayo, 2013 a las 9:57

Hombre Ricardo, su exceso de caballerosidad ha devenido en exageración. Decir que el PSOE «está legítimamente orgulloso de su centenaria tradición de coherencia en las ideas básicas» ¿es una burla al PSOE o es una burla a la decencia?.

Le recordaré la primera intervención en sede parlamentaria de Pablo Iglesias Posse, fundador de ese partido, el 7 de julio de 1910, centrando históricamente el ambiente en el Congreso. Su intervención demostró su talante revolucionario y antidemocrático hasta el punto de amenazar de muerte al jefe del partido conservador, Antonio Maura. El Congreso debatía el proyecto de “contestación al discurso de la Corona”. En aquellos momentos, España trataba de salir de la conmoción que había producido el año anterior la llamada “Semana Trágica” de Barcelona. El 26 de julio de 1909 se declaró una huelga general para protestar contra el envío de soldados de reemplazo a la guerra de Marruecos. En Barcelona, el embarque de los soldados provocó gravísimos disturbios, que comenzaron con la quema de iglesias y conventos y se saldó con la muerte violenta de un centenar de personas. Hubo una durísima represión ejecutándose al anarquista Francisco Ferrer Guardia, a quien se le consideró responsable de los disturbios.

El presidente del gobierno Antonio Maura cayó en desgracia por estos hechos tan aciagos y el rey Alfonso XIII lo destituyó poco después. Al año siguiente, el monarca nombró a José Canalejas, presidente del Consejo de Ministros.

En este contexto se produjo el debate de 7 de julio de 1910, que pasará a la historia del parlamentarismo español como una jornada especialmente vergonzosa sobre la que se ha intentado, con notable éxito por cierto, tender un tupido velo, y en la que Pablo Iglesias intervino para justificar la postura del Partido Socialista Obrero Español en estos sucesos. He aquí algunos párrafos de su inolvidable discurso:

«El partido al que yo represento aspira a concluir con los antagonismos sociales, a establecer la solidaridad humana, y esta aspiración lleva consigo la supresión de la Magistratura, la supresión de la Iglesia, la supresión del Ejército, y la supresión de otras Instituciones necesarias para ese régimen de insolidaridad y antagonismo».

«El partido socialista viene a buscar aquí lo que de utilidad puede hallar, pero la totalidad de su ideal no está aquí; la totalidad entiende que ha de obtenerse de otro modo. Es decir, que este partido… estará en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad, como han estado todos los partidos, cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones».

Y aquí un extracto del diario de sesiones de aquel día, que recoge más perlas del fundador del PSOE:

A las 18:25, el presidente de la Cámara, Conde de Romanones, vuelve a dar la palabra a Pablo Iglesias, que 40 minutos antes había pedido un descanso por hallarse fatigado.

Pablo Iglesias.- Y el compromiso adquirido por esta conjunción (republicano-socialista) cuando el señor Maura seguía en el mando era derribarle del poder, considerarle un peligro para los intereses del país, para la libertad, para todo lo que aquí debemos defender. Y no solamente derribarlo, sino trabajar para impedir que Su Señoría (en adelante SS) pudiera volver a él. Y como entendíamos que podía no bastar esto y que además había otras razones, como garantía de que SS no vuelva al poder, ya que SS entiende que no se debe retirar de la política, viendo la inclinación del Régimen hacia SS, comprometernos para derribar ese Régimen.

El presidente.- Orden, orden, Sr. Iglesias, no se puede discutir el Régimen.

Pablo Iglesias.- Hagan las protestas que hagan, lo mantengo… Tal ha sido la indignación producida por la política del Gobierno presidido por el Sr. Maura en los elementos proletarios, que nosotros, de quienes se dice que no estimamos a nuestra nación, que no estimamos los intereses de nuestro país, amándolo de veras, sintiendo las desdichas de todos, hemos llegado al extremo de considerar que antes que SS suba al poder debemos llegar hasta el atentado personal.

El presidente.- ¡Orden, orden, señor Iglesias! SS no puede ampararse en la inmunidad parlamentaria para cometer un delito. Por lo tanto SS tiene que retirar esas palabras y darlas por no dichas. No puede continuar SS mientras no rectifique sus palabras. ¡No faltaba más! ¡Orden, orden señores diputados! Señor Iglesias, ruego a SS que oiga las indicaciones de la Presidencia.

A partir de aquí tiene lugar un diálogo surrealista, en el que Romanones trata de hacer entender una y otra vez a Pablo Iglesias que las amenazas de muerte son incompatibles con los usos parlamentarios y el diputado socialista se afirma una y otra vez en lo dicho.

Pablo Iglesias.- Manifestaba antes que yo no quería venir con nada que significase… Recordaba esto, citaba esto para demostrar el estado de ánimo, no mío solamente, sino de las fuerzas que yo represento, y para que no se creyera que esto que había dicho fuera del Parlamento no tenía la sinceridad de decirlo aquí.

(…)

Lo he dicho por esa razón.

El presidente.- A mí no me importa la razón de haberlo dicho. SS tiene que darlo por no dicho.

Pablo Iglesias.- Lo he dicho por esa razón.

El presidente.- (…) Señor Iglesias, invito a SS por última vez a que retire esas palabras (…)

Pablo Iglesias.- ¿Por qué?

El presidente.- Porque no ha debido pronunciarlas.

Pablo Iglesias.- Voy a explicarlas.

El presidente.- Hay que retirarlas.

Pablo Iglesias.- ¿No puedo explicarlas? Pues no las retiro.

El presidente.- Señor Iglesias, SS tiene suficiente dominio de la palabra para poder acceder a esta petición, sin mengua ninguna de sus prestigios. Su señoría ha dicho una cosa que no podía decir, y tengo la seguridad de que ahora estará pesaroso de haberla dicho, porque aquí la inmunidad parlamentaria no está para venir a cometer delitos y lo que ha dicho SS constituye un delito.

Pablo Iglesias.- Su señoría ha hablado de retirarlas y yo he hablado de explicarlas.

El 22 de julio de 1910, quince días después de esta sesión, Antonio Maura sufrió un atentado, cuando se encontraba en la estación de Francia de Barcelona, procedente de Madrid. El joven socialista Manuel Posa Roca, disparó contra él, resultando herido en una pierna y un brazo.

Al día siguiente se formulaba una protesta en el Congreso a la que, lógicamente, Pablo Iglesias, no se adhirió.

En aquel entonces corrió la siguiente frase: “Pablo Iglesias apuntó al objetivo y Posa disparó contra él”. (¿No suena muy parecido a lo que se decía de Herri Batasuna y ETA?).

Pero fuera del Congreso Pablo Iglesias también dejaba muy claro cual habría de ser la línea ideológica y de actuación del PSOE en el futuro. Algunas de sus más destacadas afirmaciones:

«Queremos la muerte de la Iglesia… para ello educamos a los hombres, y así les quitamos la conciencia… No combatimos a los frailes para ensalzar a los curas. Nada de medias tintas. Queremos que desaparezcan los unos y los otros». (En el VI Congreso del PSOE en Gijón)

«Nosotros estamos dispuestos a vencer –¿se entiende?–, no a defendernos. A matar y a dejarnos matar. A todo». (Pablo Iglesias en la Revista «El Socialista» el 17 de Octubre de 1923).

«Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos». (El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936).

«La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución».

«La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas… estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia».

¿Esto es para sentirse orgulloso de su pasado?

Guripa · 30 mayo, 2013 a las 9:31

El sr. Sánchez Vázquez llama destilar odio a contar la verdad. Lo que es verdaderamente tremendo y malo, malo es el historial de delitos del PSOE, del PCE, de la UGT, de la CNT y de ERC, todos ellos miembros del Frente Popular. Lea libros de historia y verá lo tremendo y lo malo, malo de opinar sin saber.

Ricardo · 30 mayo, 2013 a las 3:14

Es sociológicamente interesante que un partido político que está legítimamente orgulloso de su centenaria tradición de coherencia en las ideas básicas haya tenido representantes con posturas tan diametralmente opuestas como el socialista que fue Presidente del Gobierno en 1986 y el también socialista que llegó a contar entre los tan peculiares Ministros del también peculiar Don Jose Luis Rodríguez Zapatero. El primero se ocupó, como estadista, de hacer Historia, buscando progreso y bienestar para su pueblo y su nación, y el segundo, incapaz de hacer algo positivo para el presente y el futuro del país, rebuscó en el pasado a ver si encontraba algún enemigo ya muerto a quien declarar la guerra para corregir la Historia a posteriori y presentarse como vencedor de alguna contienda que sus antepasados ideológicos han perdido. El fundador del Valle de los Caídos podrá estar muy orgulloso en su tumba de la categoría humana y política de este tipo de políticos que le van saliendo como enemigos. Claro que por sus obras los conoceréis a unos y a otros…
Es patético que en dos legislaturas, ocho años,con una Ley «histórica» ad hoc y una comisión de «expertos científicos imparciales» también ad hoc, no hayan sido capaces de convencer a los españoles de que su idea del Valle de los Caídos es más acertada y más digna que la de los que lo idearon y lo crearon. Es que estuvieron demasiado ocupados en arruinar la economía y el bienestar de los españoles y de minar la unidad entre los pueblos de España. Habiéndonos dejado esa triste Historia, resulta bastante ridículo que ahora quieran que otro gobierno, bastante más sensato, realice la demencial tarea con la que ellos no pudieron, a pesar del empeño tan lerdo que emplearon. Más valdría que se callaran y, retirados, se dedicaran a leer sobre historia, sobre derecho constitucional y sobre economía política, por si los españoles del futuro cometieran el error de brindar una nueva oportunidad de acceder al poder a los nietos de estos tan geniales hombres de acción y pensadores socialistas del siglo XXI.

Manuel Sánchez Vázquez · 29 mayo, 2013 a las 23:35

Es tremendo… Uds. en su asociación se les llena la boca de reconciliación y sin embargo destilan odio en sus comentarios… malo, malo..

Guripa · 29 mayo, 2013 a las 23:19

Efectivamente está declaración de 1986, efectuada por otro gobierno socialista, es de signo contrario, en su forma y en su fondo, a lo que los últimos socialistas propugnan en cuanto tienen ocasión. Pero no caigamos en la alabanza ni en el engaño inocente. Aquella declaración de tono tan pretendida como falsamente integrador encierra bastantes mentiras.

La Guerra Civil no se inició el 18 de julio de 1936, sino que entró en una nueva fase de hostilidades abiertas en los campos de batalla. La Guerra Civil se inició en 1934 con la sublevación de Asturias y la proclamación del Estat Catalá, ambos hechos protagonizados y desencadenados por la izquierda y los secesionistas. Desde aquella fecha no cesaron los ataques a la poca legitimidad y legalidad que tenía la Segunda República, los asesinatos de derechistas, católicos, burgueses y clérigos, persecución que fue cobrando virulencia a medida que nos acercamos a 1936.

Las elecciones del 16 de febrero de ese mismo año fueron absolutamente fraudulentas y nunca se supo el verdadero recuento de los votos, aunque las izquierdas, aglutinadas en el llamado Frente Popular, se atribuyeron la victoria incontestable. Las actas de aquel recuento nunca se encontraron porque las robaron de la caja fuerte en las que las guardó don Niceto Alcalá Zamora.

La persecución religiosa y los delitos desde el gobierno, cometidos siempre por socialistas, anarquistas y separatistas culminaron en la noche del 13 de julio de 1936, cuando guardias de asalto, pistoleros de la guardia personal de Indalecio Prieto (socialista radical) y un capitán de la Guardia Civil indigno del uniforme, fueron a dar muerte a los dos líderes de la oposición democrática, pudiendo encontrar y asesinar sólo a José Calvo Sotelo, que secuestraron previamente en su domicilio. Este hecho fue el detonante de que Franco se sumase al alzamiento planeado por el general Emilio Mola, pues ya la situación provocada por la izquierda era la de elegir entre dejarse matar o sublevarse.

Esta descripción es negada por los herederos ideológicos y de partidos de aquella chusma de entonces, como no podía ser de otra manera, pues siguen cobijados bajo las mismas siglas que entonces llenaron de sangre e ignominia nuestra patria y que, de manera incomprensible, no han sido prohibidas, como ocurrió en Alemania con el NSDAP de Adolf Hitler. Sin embargo son ellos los que hablan todo el tiempo de reparación y de justicia, en un ejercicio acrobático propio de los trileros de la palabra.

La reconciliación entre los españoles no es mérito de la Transición, como pretende la declaración de 1986, sino que se alcanzó ya en los años de gobierno de Franco, como bien sabe cualquiera que haya vivido en aquellos años en España. Tampoco el progreso de España se inició a partir de dicho acontecimiento, sino mucho antes, también durante el gobierno de Franco.

El tono aparentemente conciliador de la declaración pretende desfigurar la realidad de la historia de España, robando el mérito de ganar la paz a quienes también ganaron la guerra, para atribuírselo falsamente a los herederos de quienes provocaron aquel enfrentamiento, que fue un enfrentamiento entre la Civilización Cristiana tradicional y originariamente española y la barbarie atea y marxista importada de la URSS que aspiraba, no a la libertad y la democracia, como presumen los declarantes, sino a implantar una sangrienta, cruel y ruinosa dictadura del proletariado. Ellos mismos así lo reconocieron en 1936.

No nos dejemos engañar. Los socialistas y los comunistas, los anarquistas y los secesionistas nada bueno trajeron a España en los años treinta, como tampoco lo trajeron en la mal llamada Transición y como no lo han traído en los últimos años, sencillamente, porque son incapaces de nada bueno. Llevan el mal, el odio, la mentira y la ruina inscritas en los genes.

No importa lo que corras, la historia siempre te atrapará – La Izquierda · 25 septiembre, 2019 a las 6:41

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