Reproducimos aquí el artículo publicado hoy día 10 de abril de 2014 en «Alfa y Omega», donde se narra la visita que Monseñor Roncalli, el futuro JUAN XXIII, realizó a las obras del Valle de los Caídos, en 1950, y lo gratamente impresionado que quedó de esa visita. (Click en la imagen para ampliarla).

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2 commentarios

Fiel Infantería Española · 12 abril, 2014 a las 17:20

Mientras los poderes políticos y mediáticos concentran sus odios y sus ataques sobre el Valle de los Caídos tienen distraído al pueblo de los verdaderos problemas que le afectan: ellos mismos.

Aparte de la ADVC ¿alguna organización, persona o institución ha expuesto alguna verdad sobre este monumento, argumentándola y trayendo datos oficiales y contrastables sobre el mismo? No. Porque no disponen de ninguna verdad que respalde sus aberraciones y sus bastardos intereses en su contra, porque todo lo que dicen es mentira.

Los fieles echamos muy en falta un posicionamiento muy claro y contundente de la Conferencia Episcopal Española en defensa de este sagrado lugar. Ninguno de sus miembros debe olvidar que si hoy visten hábito y alzacuellos es gracias al sacrificio voluntario de miles de españoles que lucharon por Dios y por España, para luego ofrecer el perdón y la reconciliación a quienes lucharon en contra manipulados por los partidos políticos anticatólicos y antiespañoles.

Guripa · 11 abril, 2014 a las 16:23

«Los anales gloriosos de España, los encantos de su paisaje, lo que de grande y elevado se ha forjado con su dolor en los años duros del pasado, se han dado cita en ese hermoso Valle, bajo el signo de la paz y de concordia fraternas, a la sombra de esa cruz monumental.

¡Cuánto Nos complace en esta solemne circunstancia alentar a los católicos españoles en su empeño de conservar íntegro y puro su fecundo patrimonio espiritual!

Testigo es la Historia de que los altos ideales cristianos dieron cohesión e impulso a sus antepasados para las grandes empresas; y de que, cuando decayeron tales ideales, se mermaron y debilitaron igualmente sus lazos de unión, poniéndose en peligro su límpida y heroica trayectoria secular. Nos alegramos de que la España que llevó la fe a tantas naciones quiera hoy seguir trabajando para que (…) el solar hispánico, que se ufana justamente de ser cuna de civilización cristiana y faro de expansión misionera, continúe y aun supere tales glorias, siendo fiel a (…) la realización del mensaje social del cristianismo, sin cuyos principios y doctrina fácilmente se resquebraja el edificio de la convivencia humana».

Juan XXIII pronunció estas palabras en el año 1960, pero forman parte de una descripción de España tal y como ha sido siempre, de la España eterna, hasta la llegada del relativismo, la democracia y el libertinaje, es decir, lo que nos dicen hoy que es un «Estado de Derecho».

Es precisamente ese conjunto de características el que es la base y el espíritu de la España civilizadora y evangelizadora, su misma esencia, lo que hoy despierta la saña de unos y la antipatía de otros, porque les recuerda la ínfima calidad moral de sus formaciones políticas y de sus dirigentes, convertidos en depredadores de la patria en lugar de ser sus servidores. Los altos ideales y la unidad de destino ofenden a los servidores del mal, a la anti España de la actual democracia, un régimen que no es más que una falsificación del originario concepto de democracia nacido en la Grecia clásica.

Por esta razón el Valle de los Caídos es odiado y desprotegido, o atacado, desde el poder de turno, porque allí reposa, en todo el conjunto monumental, la reserva espiritual española, esperando el momento de asestarle el golpe definitivo. El Valle de los Caídos es el Altar de la Patria.

Las palabras del Santo Padre pronunciadas hace 54 años son hoy de plena actualidad y nos avisan, otra vez, del peligro que corre nuestra patria de disgregarse y de perderse en enfrentamientos estériles entre españoles, al renunciar a nuestra verdadera naturaleza y nuestra verdadera vocación.

La Historia no se reescribe, no se falsifica. Se escribe entre todos y se aprende de ella, pero claro, ¿quién quiere leer y aprender hoy en esta nación que se encamina a su desaparición, cuando se puede estar viendo la tele basura, TeleDeporte o manifestándose como auténticos salvajes, destruyendo la herencia que hemos recibido de nuestros antepasados?

Pues eso.

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