El pasado día 13 de julio TeleMadrid publicaba una entrada de uno de sus directivos, D. Miguel Platón, en su blog personal de la web de dicha cadena, en el que se hacía eco del último libro del profesor y doctor en historia de la Universidad San Pablo CEU, D. Alberto Bárcena Pérez, titulado «Los presos del Valle de los Caídos».

Dicho libro es el resumen de la tesis con la que se doctoró cum laude recientemente en historia, ante un tribunal compuesto por algunas personas nada sospechosas de ser amigas del Monumento Nacional a los Caídos. Tras ocho años de trabajos constantes, consultando innumerables cajas de documentación oficial que se conservan en los archivos del antiguo Consejo de Obras del Monumento Nacional a los Caídos, sito en el Palacio Re al de Madrid, los españoles de hoy disponemos del mejor documento escrito sobre la verdadera historia de la construcción del Valle de los Caídos.

La enorme cantidad de mitos y falsedades vertidos durante décadas por la izquierda política y cultural, el aparato de propaganda cuasi oficial en España, queda aplastada irremediablemente por los datos aportados en esta tesis y en su libro resumen. Hoy nadie interesado en el tema puede dejar de acudir a la lectura del mismo, cuyo contenido no podrá ser refutado por nadie, puesto que nadie dispone de otros datos en sentido contrario porque no existen. Todo lo que la izquierda ha difundido en estas décadas es, sencilla, ramplona y absolutamente mentira.

Desde esta Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos no podemos dejar de agradecer a D. Miguel Platón su coherencia personal con la verdad y su valentía poco común, que le están trayendo problemas personales creados desde organizaciones de izquierda, especialmente desde la UGT de TeleMadrid, que le acusan de ser franquista, dando así a entender, ingenuamente, que la valentía en la exposición de la verdad es una virtud patrimonio de los no izquierdistas. Estar con la verdad no es ser franquista, es ser justo, así que ¿ellos con quién están?

También le acusan de negacionista, de desafiar la llamada ley de memoria histórica y de hacer apología del alzamiento del 18 de julio, en el típico estilo chekista de quien pretende imponer la mentira por ley falsificando la historia.

Se trata del intento desesperado de desprestigiar a quien se atreve a rebatir el discurso progre oficial hoy en España, ya que lo que no pueden hacer es acusarle de mentir, pues lo que ha escrito es casi exactamente lo que aparece en el libro del profesor Bárcena y que es, ésta sí, la única verdad sobre la construcción del Valle de los Caídos. Y decimos casi exactamente porque el Sr. Platón habla de la presencia de presos políticos en la construcción del monumento, cuando la realidad, expuesta en el libro, es que los presos que allí trabajaron, todos ellos de forma voluntaria para redimir condenas, no lo eran por su condición ideológica, sino por haber sido condenados ante un tribunal por la comisión de delitos comunes, como el asesinato, el robo, el secuestro, el incendio de iglesias, etc… Esto debe quedar muy claro, pues la mentira constante vertida por la izquierda sobre este particular debe quedar aclarada para siempre. ¿O es que si un izquierdista asesina y roba no se le ha de juzgar por criminal y ladrón?

A continuación pueden acceder al enlace del blog y al contenido de lo publicado por D. Miguel Platón.

http://www.telemadrid.es/blogs/post/los-presos-del-valle-de-los-caidos

Título: Los presos del Valle de los Caídos.
Autor: Alberto Bárcena Pérez.
Editorial: Ediciones San Román. Madrid, 2015.
Puntuación: 10.

Desde hace tiempo, en algunos libros y en buena parte de los medios de comunicación, predomina una leyenda “progre” sobre el Valle de los Caídos, según la cual este último fue construido, en condiciones extremadamente penosas, por presos políticos condenados a trabajos forzados. Dichas condiciones habrían causado un número intolerable de muertos durante los casi veinte años que duró la obra.

Ninguna de tales acusaciones es cierta, como demuestra en este libro, con los fondos documentales del Archivo General de Palacio, el profesor Alberto Bárcena Pérez, de la Universidad CEU-San Pablo.

La realidad es que nadie fue obligado a trabajar en las obras del Valle de los Caídos, en las cuales había una parte de trabajadores libres y otra de presos –muchos políticos, pero también comunes-, los cuales se beneficiaban de una redención extraordinaria de penas –hasta seis días por jornada de trabajo-, cobraban el mismo salario que el resto y, en buen número de casos, solicitaban continuar en la obra después de haber cumplido la condena. Incluso se dieron casos de obreros que llevaban a las familias durante los meses de verano.

El trabajo en una obra tan excepcional era exigente, pero en modo alguno fue causa de una elevada siniestralidad laboral. Muy al contrario, esta última fue sensiblemente menor que la habitual en la época. En 19 años sólo murieron entre 14 y 18 trabajadores, alguno de ellos en accidente de tráfico. Durante los ocho primeros años, cuando era mayor el número de presos políticos, no hubo una sola baja mortal.

El profesor Bárcena Pérez ha rendido, con este libro, un excepcional homenaje a la verdadera memoria histórica de España, tan alejada del sectarismo practicado por una izquierda cuya principal seña de identidad es la ignorancia.

Miguel Platón (Periodista y autor de una decena de libros sobre historia contemporánea, es director de Multimedia en Radiotelevisión Madrid. En este blog lleva a cabo un seguimiento puntual de los ensayos más interesantes (no necesariamente los más vendidos) publicados en España.)

Categorías: Noticias

7 commentarios

Juan · 28 abril, 2017 a las 18:46

Me eduqué en un colegio religioso desde 1945 a 1958 en pleno nacional catolicismo. Hijo de alférez provisional que luchó en el ejército de Franco, nunca me he sentido franquista ni me gustó aquella España negra. Mi padres me hablaron poco sobre aquellos horribles años que les tocaron vivir y con ellos fui la primera vez a ese siniestro lugar que pone los pelos de punta a más de uno.
Franco está bien allí, bajo una losa de mil kilos.No podemos borrar nuestra historia, tan solo conocerla mejor.
Y paz, perdón y piedad para todos.

Jorge · 24 octubre, 2015 a las 6:19

Me parece mentira que se tenga tan poco respeto por la memoria de las víctimas de una dictadura… Deberíais recapacitar, pero no Alemania todo lo relacionado con Adolf es delito, aquí se reza misas sobre su tumba… Patético

Tórculo · 26 septiembre, 2015 a las 20:23

No entiendo porque se utiliza los términos de presos políticos o comunes. El criminal lo es independientemente de sus motivaciones personalísimas, que en este foro se haga esta distinción marsixtoide me sorprende.
Saludos.

    linares · 27 septiembre, 2015 a las 0:17

    Se hace la distinción, porque había presos políticos y comunes

Guripa · 28 julio, 2015 a las 19:17

Los ilustrados lectores y comentaristas de la izquierda, tan cultos y tan demócratas, llaman revisionista y negacionista al libro de Alberto Bárcena, acusándole de hacer apología del franquismo. Suponemos que quieren decirlo de manera positiva por revisar y negar las falacias continuas que llevan difundiendo décadas sobre la guerra civil y sobre el Valle de los Caídos. Contar la verdad y apoyarse en datos irrefutables no es hacer apología de nada. En todo caso son ellos los que hacen apología del marxismo y del exterminio de católicos por odio a la fe, y por odio a España, que tanto da.

El mito de las dos españas se cae por su propio peso. Sólo había y sólo hay una España: la católica. La otra nunca fue y nunca será España. Es la anti España.

Álvaro de Sande · 21 julio, 2015 a las 18:13

El PP ¿qué va a hacer ahora contra Miguel Platón? ¿Le va a expedientar o a expulsar por decir la verdad, o casi, toda la verdad?

Guripa · 21 julio, 2015 a las 18:06

La realidad de aquellos presos es la que es, y no la que se empeña en repetir la izquierda revanchista. Eran todos voluntarios, sin excepción. Todos cobraban un salario igual al de los trabajadores libres. Todos cotizaban a la Seguridad Social. Tenían a sus familias alojadas gratuitamente en el Valle, junto a ellos, cuando así lo solicitaban. Sus hijos estuvieron allí escolarizados y muchos pudieron ir posteriormente a la universidad.

La falacia de los 20.000 esclavos republicanos deberían olvidarla ya, por cansinos, los socialistas, los comunistas y los secesionistas, o bien demostrarla con datos, pero no pueden porque nunca existió tal circunstancia.

Ya está bien de llamar presos políticos a los asesinos convictos por delitos comunes, por muy de izquierdas que sean o fueran. La superioridad moral autoadjudicada de la izquierda es mentira, pues ellos fueron los que provocaron la guerra civil contra la república que dicen representar. Hay muchos escritos contrastados que recogen esta aspiración de destacados líderes del PSOE.

Lo que ocurre es que la izquierda actual, heredera ideológica de aquellos asesinos, no tiene nada que ofrecer hoy más que odio, rencor y mentiras. Por eso mismo quieren imponer la falsificación de la historia por ley, para que nadie pueda rebatirles con datos y con hechos.

Pues en el caso del Valle de los Caídos han pinchado en hueso con este trabajo espectacular del profesor Bárcena. Gracias, don Alberto.

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