MADRID, 4 Nov. (EUROPA PRESS) –

El PSOE se ha comprometido ante los colectivos de Memoria Histórica y de víctimas del franquismo a dar un nuevo impulso a la Ley de Memoria del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para, entre medidas, volver a subvencionar la exhumación de fosas y cambiar la naturaleza del valle de los Caídos, donde ahora están enterrados el dictador Franco y José Antonio.

Así lo ha garantizado el secretario de Política Federal del PSOE, Antonio Pradas, quien se ha reunido este miércoles con miembros de los colectivos de la Memoria Histórica y de Víctimas del franquismo,
que están presentando a los diferentes partidos políticos sus reivindicaciones ante las elecciones del 20 de diciembre.

Según ha explicado, el PSOE tiene «el firme compromiso de dar un nuevo impulso a la Ley de Memoria Histórica, siguiendo el camino marcado por las recomendaciones de Naciones Unidas».

Así, ha recordado que el PSOE llevará en su programa electoral «la recuperación de la dotación de partidas presupuestarias relacionadas con las exhumaciones eliminadas por el Gobierno del PP; la reapertura y potenciación de la Oficina de Ayuda a Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, suprimida también por el Ejecutivo de Rajoy; y la aplicación urgente del cambio de significado dado al Valle de los Caídos».

pradas

LOS COLECTIVOS QUIEREN TAMBIÉN JUZGAR A LOS RESPONSABLES

En cualquier caso, Pradas ha apuntado durante el encuentro que el PSOE «está abierto a recibir y analizar las reivindicaciones de las asociaciones de la Memoria Histórica para enriquecer su programa».

Además de esas medidas, estos colectivos de Memoria Histórica han presentado otras propuestas como la derogación de la Ley de Amnistía de 1977, la aprobación de una Ley de Víctimas del Franquismo que acabe con el «agravio comparativo» que, a su juicio, padecen con respecto a las víctimas del terrorismo, la creación de una Fiscalía especializada para perseguir los crímenes franquistas, y el traslado de los restos de Franco situados bajo el altar de la basílica del Valle de los Caídos.

 

Fuente: Europa Press

Categorías: Noticias

9 commentarios

Guripa · 6 diciembre, 2015 a las 0:50

Hoy, 6 de diciembre, memoria de otra hazaña de los amigos del abuelo:

Mártires del 6 de diciembre de 1936.
Del 6 de diciembre hay 16 beatos: 11 que fueron asesinados en la cárcel de Guadalajara, cuatro siervas de María que lo fueron en Las Rozas y Pozuelo, más una seglar en Paterna (Valencia).

Los 303 de las cárceles de Guadalajara
Los de Guadalajara eran siete salesianos de la comunidad de Mohernando -asaltada el 1 de agosto y desde el 2 en prisión- y cuatro paúles. Seis de los salesianos tenían 21 años: Pascual de Castro Herrera, Juan Lorenzo Larragueta Garay, Luis Martínez Alvarellos y Florencio Rodríguez Güemes (seminaristas), Heliodoro Ramos García y Esteban Vázquez Alonso -este profesó el 23 de julio de 1936, y le dijo a su hermano Vicente: “tú no te separarás de mí. Si tenemos que morir, hagámoslo juntos”, el hermano, sin embargo, por falta de espacio en la cárcel de Guadalajara, fue enviado a Madrid y sobrevivió- (coadjutores), mientras que el sacerdote alavés Miguel Lasaga Carazo tenía 44. El salesiano Francisco Javier Valiente resume así lo sucedido:

“Ya el 1 de septiembre de 1936 se intentó asaltar la cárcel, como represalia por una incursión aérea de los militares franquistas que no causó daños. Afortunadamente, la saca pretendida por un grupo de milicianos armados no se llevó a efecto. Pero este hecho inicial dejó grabado en la conciencia de todos los presos que un nuevo intento no quedaría frustrado. Efectivamente, el día 6 de diciembre de 1936 un nuevo bombardeo fue otra vez el pretexto utilizado para desencadenar la tragedia. Concurrieron en ella todos los agravantes. El gobernador civil concedió explícitamente su anuencia y el ejército republicano colaboró directamente en la masacre. De este modo, la turba armada se desparramó por todas las dependencias de la cárcel e inmediatamente comenzaron los fusilamientos en masa que se prolongarían hasta altas horas de la noche.

Según la crónica de don Higinio Busons, un preso que logró escapar de los fusilamientos, don Miguel Lasaga se había sentado en una cama desde el momento en que se produjeron las primeras descargas. Cuando los demás presos de su grupo empezaron a dispersarse con precipitación, se levantó y los contuvo con un ademán y breves palabras: Bueno, amigos, dijo, esperen ustedes un momento, que les voy a dar la absolución. Seguidamente, don Miguel tornó a su postura de antes, acompañado ahora por un joven salesiano que estaba con él en la misma galería.

Los asesinatos continuaron hasta avanzada la tarde. Los milicianos subían y bajaban por dormitorios y galerías. Disparaban a quemarropa, acribillaban a los refugiados en las dependencias o los empujaban al patio para ejecutarlos. Así hasta las tres de la madrugada que acabó la descomunal masacre. Consumado el crimen, era necesario deshacerse de los cadáveres. En camiones fueron llevados, unos hasta una fosa excavada en un olivar situado en el camino de Chiloeches, y otros a fosas comunes del cementerio de Guadalajara. Entre ellos estaban los siete salesianos”.

En cuanto a los paúles, eran tres sacerdotes de la Congregación de la Misión -Vicente Vilumbrales Fuente, de 27 años; Ireneo Rodríguez González, de 57, y Gregorio Cermeño Barceló, de 62-, más un hermano coadjutor, Narciso Pascual Pascual, de 19 años. La comunidad de Guadalajara la formaban seis sacerdotes y dos coadjutores. En la primavera de 1936, trasladaron a Murguía (Álava) a los aspirantes con parte de los profesores, para ponerlos a salvo, quedando en la casa únicamente los cuatro nombrados. El 1 de mayo habían sido expulsados los paúles de Cuenca por orden gubernativa y con grandes amenazas (el día 6 había de repetirse la segunda vuelta de las elecciones y había que forzar la victoria del Frente Popular). El hermano Pascual, que vivía allí, se refugió entonces en el Palacio Episcopal por poco tiempo, volvió a la casa central de Madrid y fue enviado por los superiores al colegio apostólico de Guadalajara. Desde el Palacio Episcopal de Cuenca escribió a sus padres una carta en la que les decía: “Yo no tengo miedo a nada de eso que se dice. Estoy dispuesto a todo, porque si morimos, morimos por la fe de Cristo y confesando a Cristo, y por nuestra amada Patria, en defensa de su santo ideal, y así nos salvaremos. Lo que les pido es que no se preocupen por nosotros, y que no tengan pena”. Los cuatro paúles de Guadalajara fueron encarcelados el 26 de julio. Según el informe policial para la Causa General (legajo 1071, expediente 1, folios 67 a 70), firmado el 8 de febrero de 1944, se mató esa noche a 283 personas en la prisión central y 20 en la militar, por tanto a un total de 303 presos.

Las siervas de María asesinadas en Pozuelo eran: la madre Aurelia Arambarri Fuente, de 70 años, y las hermanas Aurora López González, de 86 -era la más anciana del instituto, con 62 años de vida religiosa- y Daría Andiarena Sagaseta, de 57, cuyos cadáveres aparecieron en la Estación; y Agustina Peña Rodríguez, de 36 años, asesinada entre Las Rozas y Majadahonda. Vivían en la espaciosa casa con que desde 1911 contaba la congregación para que se retirasen en ella las hermanas mayores, prestando servicio de asistencia a los enfermos en dicha población. No fue hasta el 21 de noviembre, al llegar el frente al pueblo, cuando las hermanas fueron obligadas a dispersarse. A primeros de diciembre, se las trató de evacuar pero estas cuatro fueron reconocidas y, al no negar que eran religiosas, las mataron. La madre Arambarri ingresó en el instituto con 20 años en 1866, recibiendo el hábito de la fundadora, santa María Soledad Torres Acosta. Hizo la profesión temporal en 1887 y la perpetua en Puerto Rico en 1894. Fue superiora de varias comunidades en México, hasta que la revolución la expulsó en 1916. De 1929 a 1934 fue consejera provincial en Madrid. Su lema, en la calma y en la adversidad, era: de Dios somos, no permitirá que nos pase nada malo”. Ver mapa sobre los mártires de Pozuelo.

La valenciana Luisa María del Carmen Juliana Frías Cañizares, de 40 años, se licenció en Filosofía y Letras, sección de Historia. Durante la República, se entregó de lleno a trabajar en las organizaciones católicas, fundando, juntamente con María Lázaro las Universitarias Católicas de Acción Católica. Fue catedrática auxiliar en la Facultad de Filosofía y Letras. La detuvieron el 24 de noviembre y fue conducida al Centro Anárquico, situado en el Banco Vitalicio, donde la maltrataron y desnudaron totalmente, para someterla a registro. En la checa del Seminario estuvo hasta el 5 de diciembre. Sus compañeros de prisión la llamaban “el ángel que a todos socorría”. En la madrugada del 6 fue trasladada a Paterna. Antesde morir la torturaron sacándole los ojos y cortándole la lengua, porque, tras haber perdonado a sus verdugos, gritaba con valentía: “¡Viva Cristo Rey!”.

Guripa · 3 diciembre, 2015 a las 8:16

Hoy, 3 de diciembre, me parece buena idea traer este relato de algunas de las hazañas de los «demócratas y luchadores de la libertad» que formaban el frente popular, en el 79º aniversario del martirio de estas víctimas concretas de la persecución religiosa desarrollada por los amigos de algún abuelo que por aquí anda mencionado. A pesar de hechos como los de este relato los vencedores de la contienda ofrecieron la reconciliación a los vencidos. ¿Qué hubieran hecho éstos si el final de la misma hubiera sido el contrario? Nos lo imaginamos bastante bien.

Los seis mártires ahogados en Santander y los penúltimos de Paracuellos. Mártires del 3 de diciembre de 1936:

Del jueves 3 de diciembre hay nueve beatos: seis trapenses de Cóbreces (Cantabria), dos dominicos y un marista de la saca de Ventas a Paracuellos, que por ahora son los últimos mártires asesinados en esa localidad que han sido beatificados. Ese mismo día hubo otra saca desde Porlier, cárcel de donde saldría la última saca el día 4, suspendiéndose al volver Melchor Rodríguez como delegado especial de prisiones del gobierno.

Víctimas del socialista Neila:

Martirio de los seis trapenses es narrado así por Francisco R. de Pascual en las p. 11-12 del resumen de la causa. Por cierto que n la p. 5 de este escrito (Martires de Viaceli 2 – SP.pdf) hay copia de un decreto del Frente Popular de Alfoz de Lloredo que evidencia el cariz de la persecución religiosa, al clausurar el 20 de agosto de 1936 todo edificio religioso y prohibir todo acto de culto, invocando órdenes superiores y remitiéndose a un decreto gubernamental aparecido en La Gaceta de Madrid que, sin embargo, disimulaba refiriéndose solo a religiosos implicados en la sublevación (o sea ninguno, y con tal interpretación estricta podría haberse mantenido el culto, como en el País Vasco). Aquí lo publicado:

Frente Popular de Alfoz de Lloredo (Santander). Para dar cumplimiento a órdenes superiores, este Comité del Frente Popular de Izquierdas de Alfoz de Lloredo, tiene acordada la clausura de todos los edificios destinados al culto católico, y, en consecuencia, se ha dispuesto que proceda Vd. a cerrar la iglesia parroquial y todas las capillas que existan en ese pueblo, y remitir a este Comité, sito en Novales, las correspondientes llaves, a las que colocará una tablilla con el nombre del edificio a que correspondan. También queda prohibida la celebración de cultos en oratorios particulares o de comunidades. Alfoz de Lloredo, 20 de agosto 1936. El P. del Comité. (Firmado y Rubricado). Sello: Frente Popular de Alfoz de Lloredo. RR. PP: Trapenses. Cóbreces.
Más sobre la revolución en Santander.
Los nombres de estos mártires son: Álvaro González López (clérigo profeso), Francisco (fray Antonio) Delgado González (postulante), Valeriano Rodríguez García, Marcos García Rodríguez, Juan Bautista Ferris Llopis y Julián (padre Pío) Heredia Zubía (los cuatro sacerdotes):

«La casa de los Aldasoro estaba justo delante de la “checa”. Así que la presa era fácil. Y así sucedió. Los milicianos invaden la casa y se llevan de nuevo a los monjes. En los últimos meses hubo cambios entre los dirigentes del Frente Popular, los comisarios políticos y las tropas llamadas de asalto. La situación se ha endurecido y el odio se ha enconado; se suceden las ejecuciones y las detenciones, que culminan en desapariciones nocturnas o fusilamientos al atardecer en Ciriego.

Desaparecen ya las ultimas luces del día, que ha sido extremadamente duro para el Padre Pío. Acaba de regresar junto a sus hermanos en el sótano de la comisaría de policía, donde se hallan detenidos. Llega del segundo interrogatorio. Viene impresionado por la crueldad implacable del comisario Neila. Este le acosó con preguntas insidiosas, palabras vejatorias, blasfemias, desprecios, golpes, bofetadas, amenazas… Se sienta silencioso en el frío suelo del sótano. Sus hermanos se arremolinan tímidamente junto a él, pensando quién sería el siguiente y tratando de dar ánimos a su superior. Durante estos momentos solo una imagen ha permanecido fija e inmóvil en su mente y en su corazón: la de Jesús callado ante sus acusadores… “como cordero manso llevado al matadero”. Ese Jesús sin fuerzas es quien fortalece a todos para permanecer serenos, inconmovibles en su sencillez, ante la crueldad desaforada de sus carceleros.

Recuerdan conmovidos que fue a la misma hora en que Jesús entregaba su vida, a la hora llamada de nona, cuando ellos fueron detenidos por ser discípulos de Jesús, pues no les dieron ninguna otra razón ni hubo ninguna acusación particular o referencia a delito cometido. Lo mismo el día 8 de septiembre en el monasterio que ahora, el día 1 de diciembre en su casa-refugio de Santander. ¡La hora nona… la hora de Jesús! ¿Pura coincidencia? ¿O mas bien otro signo mas de predilección del Maestro, que quiere asociarlos a su muerte y su entrega? Sí, fue a la hora nona del primer día de diciembre cuando irrumpieron en la casa de la calle del Sol y par la fuerza los llevaron a la comisaría vecina “a declarar”. Allí pasarán dos frías jornadas, arrojados al calabozo en el sótano de la misma. Solo subirán para ser interrogados, dos veces el Padre Pío, una vez todos los demás. Juntos han de comenzado la novena de la Inmaculada, con decisión firme y manifiesta de seguir al Señor hasta el final, hasta el martirio, si así llegara a ser. Allí esta no solo el grupo de la calle del Sol, sino también el grupo encabezado par el Hno. Eustaquio, apresado apenas unas horas antes. La operación ha sido previamente concertada. Nada sucede al azar.

Aquella misma noche se llevaron al primer grupo, en medio del silencio de la madrugada, las manos atadas a la espalda. La noche siguiente sacarían a los otros con el mismo destino. Unos y otros parece ser que fueron llevados a bordo de una barcaza, al mar abierto fuera de la bahía santanderina y, atados a pesados lastres, arrojados a las frías aguas del Cantábrico, aquel mar que tantas veces contemplaron desde las ventanas de su monasterio, unas veces sereno y azul otras grisáceo y encrespado. Era la suerte que por aquellas fechas correrían muchas otras personas».

Propuestas de matrimonio y empleo si dejaban su profesión
Uno de los dominicos era Francisco Fernández Escosura, de 19 años, el mayor de 14 hermanos (cuatro de sus hermanas fueron dominicas), que profesó en Almagro en 1934 y rechazó la propuesta de sus padres de ir a refugiarse en su casa antes de la guerra.

En el caso de fray Manuel Santiago Santiago, de 20 años -profesó también de manos del maestro general de la orden, P. Gilet, que había viajado a Almagro-, su padre llegó a ir al convento para tratar de llevárselo. Ambos religiosos salieron con la comunidad dominicana el 24 de julio y fueron recluidos con otros dos de sus compañeros en la cárcel Modelo. El 16 de noviembre los trasladaron a Ventas, donde dormían en el suelo con gran frío, y donde les hicieron propuestas de matrimonio y empleo si dejaban la profesión religiosa. Salieron hacia Paracuellos atado el uno al otro.

Marcelino Rebollar Campo (hermano Julián Marcelino), de 22 años -natural de un pueblo, Treviso (Cantabria), con apenas un centenar de habitantes, su padre, casado dos veces, tuvo 17 hijos-, ingresó en 1927 en el seminario marista de Venta de Baños (Palencia), vistió el hábito en 1931 y al estallar la guerra estaba en el colegio San José de Madrid, en la calle Fuencarral, n. 126 (el colegio San José, trasladado allí hacia 1920, permaneció hasta 1959, tras un nuevo traslado pasaría a llamarse San José del Parque). Lo detuvieron el 15 de agosto con otros dos maristas en la residencia de estudiantes, y tras pasar una noche en la Dirección General de Seguridad, fue a la cárcel de Ventas, y de ahí a Paracuellos el 3 de diciembre.

Guripa · 2 diciembre, 2015 a las 14:41

Yo me aplico a mí mismo, como no puede ser de otra manera, todos los valores que emanan del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia. Entre ellos no está el hábito de mentir ni tergiversar la historia, como tampoco el de renunciar a la justicia.

Si su abuelo está en una cuneta lo lamento mucho. ¿Murió en combate? Parece desprenderse de su comentario que no. ¿Fue víctima de una venganza injusta? En este caso lo siento mucho.

Sin embargo nada de lo que pueda haber ocurrido impide reconocer que el frente popular dinamitó la poca legitimidad que tenía la segunda república (recordemos que fue impuesta por los partidos políticos después de unas elecciones municipales, no constitutivas, y que no fue votada libremente tras un referéndum legalmente convocado). Los partidos del frente popular, amalgama de marxistas, socialistas, anarquistas y secesionistas, intentaron un golpe de estado en 1934 contra esa misma republica de la que se autoproclaman defensores, pero el propio gobierno lo impidió.

Con este hecho, sumado al pucherazo de las elecciones de febrero de 1936, donde se impidió el voto a las derechas en varios lugares y se hicieron desaparecer actas en las que se daba por ganadores a estas mismas derechas, los partidos del frente popular perdieron toda legitimidad para protestar por el alzamiento de julio dirigido por el general Mola, que no por el general Franco.

Los innumerables incendios de iglesias, profanaciones, saqueos, asesinatos y violaciones contra la población no afecta a dichos partidos revolucionarios, culminaron con el asesinato de José Calvo-Sotelo, jefe de la oposición parlamentaria, a manos de la guardia de asalto, de un guardia civil vestido de paisano y de un escolta de Indalecio Prieto, jefe del PSOE.

¿Acaso debía esa parte de España, católica y no de izquierdas o secesionista, dejarse aniquilar, sin defenderse, por los partidos y sindicatos del frente popular? ¿Acaso fue lícita la masacre de religiosos inocentes? ¿Qué legitimidad tenían los milicianos anarquistas, entre otros, para detener, juzgar y asesinar a quienes no eran de los suyos, o para requisar propiedades, o para quemar edificios de la Iglesia?

Su padre ¿estaba entre estos delincuentes?

Los sublevados impidieron mayores daños y expolios y, probablemente, cometieron injusticias también, condenables como todas, pero la mayoría de los ajusticiados tras la guerra lo fueron tras unos juicios, indudablemente con mayores garantías procesales que los realizados por el frente popular, y por haber cometido delitos comunes, no por tener ideas políticas simplemente, aplicándoseles la legislación de la república o la militar, según los casos. ¿O es que alguien, por el hecho de ser comunista, socialista, anarquista o separatista debe quedar eximido de toda responsabilidad por los delitos cometidos? ¿Qué clase de justicia sería entonces la aplicable a todos ellos? ¿Ninguna?

Usted quizá tenga que aguantar que haya calles con el nombre de los vencedores de aquella guerra civil, como otros muchos tenemos que aguantar que los suyos mataran a nuestros mayores por ir a misa o llevar corbata.

Precisamente el Valle de los Caídos se erigió para sellar la reconciliación entre españoles después de los odios engendrados por los partidos políticos y sindicatos, por una república sin orden ni legitimidad. Si su abuelo murió en su construcción, lo lamento mucho, pero no murió entonces como un esclavo ni como un represaliado. Los presos, todos voluntarios, que allí trabajaron no se dejaron la sangre, el sudor y la vida. Al revés, cobraron salarios, seguros y convivieron con sus familias en un régimen de casi total libertad, como lo prueba el hecho de que la mayoría, tras redimir sus condenas por delitos comunes de sangre, siguieron allí como trabajadores libres. Esto no es una opinión, sino un hecho probado y documentado.

Ya está bien de tanto victimismo de supuestos defensores de la libertad y de la democracia. El frente popular y sus combatientes defendían la implantación de una dictadura del proletariado marxista y atea, como la de la URSS, régimen criminal donde los haya habido.

Carmen Polo de Franco · 18 noviembre, 2015 a las 20:13

Nieta de un militar republicano que busca a su abuelo os saluda y os pregunta: ¿Por qué no os aplicais los mismos valores que la iglesia predica? ¿Por qué la iglesia está siempre de manos de los poderosos cuando Jesús predicaba en contra de estos? ¿es que acaso no merezco que mi abuelo descanse en paz y no en una cuneta como a un perro? ¿tengo que estar soportando cómo ese pequeñajo dictador tiene nombres en calles, un monumento hecho con la sangre, sudor y vida de gente como mi abuelo, mientras a su vez castigó hasta su muerte a aquellos con ideas como mi abuelo, y vosotros habláis de olvidar cuándo él no lo hizo durante toda su vida? ¿dónde está vuestra humanidad y dignidad?

Carmen · 5 noviembre, 2015 a las 10:13

España es una nación mayoritariamente católica. ¿Por qué permitimos continuamente que no lo son hagan su voluntad en nuestra contra? Basta ya de aguantar este odio permanente.

Chema · 5 noviembre, 2015 a las 10:07

En 1969 las Cortes redactaron el Decreto-Ley 10/1969, por el que prescribían todos los delitos cometidos antes de 1 de abril de 1939, (es decir, el final de la Guerra Civil). Tremendo error a la vista de la actualidad, aunque comprensible en la intención de superar los odios de la Segunda República. Es lo que tiene ser cristiano: perdón y reconciliación.

Los antifranquistas éstos de toda la vida deberían ser coherentes y pedir primero que sea derogado este Decreto-Ley franquista. Una vez juzgados los crímenes cometidos por los integrantes del Frente Popular quizá podríamos evitarnos tener que aguantar las chorradas de esta gentuza.

Álvaro de Sande · 5 noviembre, 2015 a las 7:41

Yo también propongo juzgar a los asesinos de esos millones de niños que citan en el comentario anterior. Y ¿cómo no? También a los responsables del saqueo de España y de la deriva secesionista actual. Uno de ellos podría ser el actual número dos de Podemos por Zaragoza, un militar que fue JEMAD con Zapatero y que dice que va a solicitar el pase de la reserva a la situación de retiro.

Porque, siguiendo la lógica de la izquierda de querer juzgar a civiles y militares de la época de Franco por colaborar con una dictadura, este militar ha colaborado con un régimen criminal, y es mucho más actual.

Carnaza y más carnaza es lo que reparte el PSOE.

Fiel Infantería Española · 4 noviembre, 2015 a las 23:03

Según las infinitas reivindicaciones de la izquierda, sumando todos los fusilados y desaparecidos del bando frentepopulista, todas las veces que lo han reclamado, deberíamos andar ya por los 10.000.000 de víctimas. Hasta para ellos es una cifra exagerada.

Yo tengo otra cuenta más actual y más fácil de comprobar. Desde 1985, fecha de la aprobación parlamentaria y su subsiguiente sanción por nuestro rey católico de entonces, llevamos ya alrededor de 2.000.000 de niños asesinados en los vientres de sus madres en España, gracias a gobiernos «democráticos» en los que ha tenido un papel fundamental el PSOE. Esto sí es un GENOCIDIO, y de la peor clase. Pero claro, un genocidio legal y democrático, por consenso, a manos de toda la izquierda, es decir, también del PP.

Nosotros no les vamos a pedir explicaciones ni cuentas de esa barbarie inhumana, pero todos y cada uno de los culpables y de los responsables tendrán, inevitablemente, su particular juicio ante Dios. Y con Él no valen apaños ni componendas. Buenas noches y buena suerte.

Guripa · 4 noviembre, 2015 a las 20:53

No es fácil decidir si estos sujetos del PSOE son más malos, mentirosos, necios o chulos baratos. Yo creo que son todas esas cosas a la vez y alguna más que no diré, pero que todos sabemos. Hasta ellos lo saben.

Están acostumbrados a chapotear a su antojo por encima de la verdad, de las leyes, de la dignidad y de los derechos de los que no somos ni pensamos, gracias a Dios, como ellos. Ya sé que se acerca el aniversario de la muerte, en la cama y por causas naturales, del Generalísimo, y tienen que hacer ruido voceando despropósitos para enardecer a sus hordas más incultas, radicales, cerriles y manipulables, porque también se acercan las elecciones generales y esperan echar a patadas al PP de los traidores y de los cobardes. Por lo tanto ya han puesto en marcha la máquina de escupir mentiras, amenazas y toda clase de vómitos y espumarajos de los que acostumbran. Pero también es el 89° aniversario del asesinato de un político inocente tras un complot del gobierno del Frente Popular para liquidarle, donde un socialista llamado Largo Caballero y otro llamado Indalecio Prieto fueron los máximos culpables de aquel asesinato de Estado. Sí, sí, los socialistas de hoy deberían explicar todos los crímenes de los socialistas de entonces, pedir perdón a la Iglesia y a España, indemnizar a los familiares de los miles de víctimas causadas por ellos y, a continuación, disolverse.

También hay que recordar otros aniversarios en estas fechas. Principalmente el de los crímenes de Paracuellos de Jarama, cometidos por el gobierno de la segunda república junto a delincuentes de los sindicatos UGT y CNT-FAI. Un bastardo llamado Santiago Carrillo, jefe de las Juventudes Socialistas Unificadas y Consejero de Seguridad de la Junta de Madrid, organizó el exterminio de más de 5.000 inocentes a los que acusaba de poder llegar a ser la quinta columna de los alzados que se encontraban a las puertas de Madrid en aquellas fechas. Sí, entre el 6 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936, este bastardo, junto a miembros de la guardia de asalto gubernamental y milicianos socialistas, comunistas y anarquistas, asesinó a sangre fría a esos miles de españoles ejemplares y nadie del PSOE, de IU, de UGT ni de ninguna otra banda de delincuentes con sus siglas hoy legales han pedido perdón ni han dado la cara por aquellos crímenes de sus padres ideológicos. De esto es de lo que debería hablar el PSOE de una maldita vez, y dejar el Valle de los Caídos en paz.

Sólo me permitiré recordarles a estos sujetos que cada vez que han fantasmeado contra la historia, la razón, la verdad y el derecho han salido mal parados. Y es que algunos parecen condenados a no abandonar nunca las gorrineras.

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